Una nueva iniciativa busca corregir lo que muchos han señalado durante años como una omisión fiscal discriminatoria: la aplicación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a productos de higiene menstrual. La propuesta pretende extender la exención fiscal a todos los productos relacionados con la menstruación, incluyendo toallas sanitarias, tampones, copas menstruales, esponjas, calzones absorbentes y demás insumos de uso recurrente para millones de mujeres mexicanas.
Actualmente, algunos productos ya están exentos, pero la legislación vigente deja fuera a una amplia gama de alternativas, muchas de ellas más sustentables y saludables, que siguen gravadas con el 16% de IVA. El resultado: una carga económica injustificada para quienes menstrúan, en un país donde, según datos oficiales, al menos 43 millones de mujeres están en edad fértil y destinan una parte fija de su presupuesto mensual a productos de este tipo.
La iniciativa fue presentada con el respaldo de diversos colectivos feministas y organizaciones civiles que han trabajado por años en la visibilización del fenómeno conocido como pobreza menstrual, una problemática que afecta principalmente a niñas y mujeres en situación de vulnerabilidad. La carga impositiva sobre productos esenciales no solo agrava la desigualdad de género, sino que impacta directamente en la salud, educación y bienestar de quienes no pueden costear insumos adecuados.
Además de buscar la modificación de la Ley del IVA, el proyecto incluye un exhorto al Ejecutivo para garantizar la distribución gratuita de productos de higiene menstrual en escuelas públicas, centros de salud y reclusorios femeniles. La lógica es simple: si es un proceso biológico ineludible, su atención debe considerarse parte de la salud pública.
Aunque el camino legislativo aún es largo, el tema ha escalado de la conversación social a la agenda parlamentaria, y todo apunta a que el debate será inevitable en el próximo periodo ordinario de sesiones.